Revisamos la instalación, probamos su funcionamiento en uso normal y encontramos el origen de la falla. Cambiamos nuestra Lock (cerradura inteligente) y el bombín. Aquí tienes lo que vimos, el trabajo realizado y cómo evitar que vuelva a pasar.
Cambiamos la Lock, que tenía el botón táctil dañado, y el bombín, cuyo embrague estaba sufriendo. La cerradura interior de la puerta no se cambió: sigue con fallas en su mecanismo y la puerta genera la misma presión.
Cómo encontramos y dejamos la instalación antes de las pruebas.
Se dejó la cerradura un poco suelta: apretarla demasiado hace que el mecanismo funcione más duro y se acabe atascando.
Se realizaron ajustes en el cerradero, ya que la cerradura interior de la puerta presenta fallas en su mecanismo. Esto ha generado que tanto el bombín como la cerradura AI360 se sobreesfuercen en cada apertura, lo que afecta directamente a su mecanismo. Se verificó que los bulones de la cerradura entran perfectamente en el cerradero.
Cómo el estado de la puerta y de su cerradura interior afectó a la Lock y al bombín.
Nuestra Lock (cerradura inteligente) presentaba fallas: se dañó el botón táctil.
El embrague del bombín estaba sufriendo. Es el fallo que podría dejar a una persona fuera sin poder abrir.
La puerta tiende a vencerse o caer hacia un lado y genera un roce constante sobre el resbalón.
Probamos la llave desde dentro y desde fuera, con la puerta en reposo y empujada.
Al girar la llave de forma normal, tanto desde dentro como desde fuera, el mecanismo se atasca.
Para que la llave gire o abra hay que tirar de la puerta o empujarla mientras se acciona el mecanismo.
Con la puerta empujada mientras se gira la llave (primera y segunda vuelta), abre y cierra sin ninguna resistencia.
Compara lo que pasa al girar la llave con la puerta en su posición normal y con la puerta empujada.
La presión de la puerta sobre el resbalón bloquea el mecanismo. Un usuario no sabrá que tiene que empujar o tirar de la puerta.
Un usuario o cliente común no sabrá que debe empujar o tirar de la puerta para liberar la llave, y puede quedarse encerrado o fuera.
La cerradura interior de la puerta presenta fallas en su mecanismo y la puerta tiende a vencerse hacia un lado, presionando el resbalón. Esa presión sobreesforzó la Lock (cerradura inteligente) y el bombín en cada apertura hasta dañarlos.
La intervención con la que resolvimos la falla.
Instalamos una Lock nueva, porque el botón táctil se había dañado, y un bombín nuevo, porque el embrague estaba sufriendo.
Ajustamos la puerta para que funcione, pero es un ajuste temporal, no una solución definitiva.
No se cambió: sigue presentando fallas en su mecanismo y la puerta sigue generando presión sobre el resbalón.
Importante: la Lock y el bombín nuevos trabajan sobre la misma puerta y la misma cerradura interior. Mientras sigan generando esta presión, los nuevos componentes están expuestos al mismo desgaste y la falla puede repetirse. Por eso es clave poner la puerta en buen estado y revisarla de forma periódica.
Esta intervención lo demuestra: cuando la puerta cae o su cerradura interior falla, la presión llega al bombín y a nuestra Lock hasta que se dañan. Hoy la puerta sigue generando esa presión. Por eso recomendamos mantener la puerta en buen estado y hacer un mantenimiento preventivo cada 6 meses, para que todo funcione correctamente y por la seguridad de la propia puerta.
La Lock y la cerradura abren y cierran con suavidad, sin atascos ni maniobras para liberar la llave.
Evitamos que alguien se quede encerrado o fuera y que la puerta deje de cerrar como debe.
Hemos detectado que tienes 13 localizaciones. Si todas se suman al plan de mantenimiento, el precio queda en 90 € + IVA por puerta acorazada.